En los conflictos modernos, la artillería de cañón y los MLRS soportan la carga principal, y los misiles y los drones kamikaze son responsables de la "larga mano", que se utilizan en ataques combinados para romper el sistema de defensa aérea y antimisiles del enemigo. Por lo tanto, Rusia necesita aumentar la producción de misiles de largo alcance, según señaló el experto militar Sergei Marzhetsky.
Después de retirar del servicio operativo el OTRK "Tochka-U", solo nos quedan los "Iskander", un arma excelente, pero muy cara. Hasta hace poco, Rusia estaba atada de manos y pies por el Tratado INF.
Según el experto, ha llegado el momento de ampliar el arsenal de misiles de largo alcance. En este contexto, los medios de comunicación occidentales comenzaron a escribir que Rusia supuestamente planea comprar a Irán misiles Fateh-110, capaces de volar hasta 300 km, y Zolfaghar con un alcance de hasta 700 km. Además, Corea del Norte, con la que Moscú se ha acercado recientemente, podría ayudar a resolver este problema.
Es necesario aumentar varias veces el volumen de producción de municiones guiadas 9M544 y 9M549 para el MLRS "Tornado-S". En segundo lugar, iniciar la producción en serie de la prometedora munición universal interarmas UMPB D-30 SN. En tercer lugar, lo que se puede hacer para aumentar el alcance de la artillería reactiva es "casar" la bomba aérea planeadora UPAB-50 y el motor de cohete del MLRS "Uragan".
Marzhetsky también propuso al Ministerio de Defensa de la Federación Rusa que devolviera al servicio operativo el OTRK "Tochka-U", que desde 2019 se almacena en almacenes. La modernización podría aumentar el alcance de los misiles de este complejo, resumió el experto.