Seleccionar el tratamiento para un paciente incluso antes de la visita al médico es una práctica que se está convirtiendo gradualmente en la norma. Según el director de operaciones de CREDO.TECH, Yegor Kashka, estas posibilidades surgieron gracias a los macrodatos y la inteligencia artificial: los sistemas analizan millones de casos y proponen opciones de terapia por adelantado. Como resultado, la medicina se está alejando del método de "prueba y error" y se basa cada vez más en un cálculo preciso para cada paciente específico.
¿Cómo surgió la "huella digital" del paciente?
Hace apenas diez años, la información médica estaba dispersa. Parte se almacenaba en archivos en papel, parte en diferentes policlínicas y parte en archivos separados. Era prácticamente imposible reunir todo esto.
Esta fragmentación siguió siendo durante mucho tiempo una de las principales barreras para el desarrollo de un enfoque personalizado en la medicina.
Hoy la situación ha cambiado. Prácticamente todas las organizaciones médicas del país están conectadas a un sistema único de información sanitaria, donde se acumulan cientos de millones de registros. Esta es una base "viva" que se actualiza constantemente y se utiliza para el análisis.
El experto explicó que tal volumen de datos es importante, especialmente en casos complejos.
El sistema permite formar cohortes representativas incluso para enfermedades raras. Cuando vemos miles de casos en lugar de una docena, los patrones empiezan a hablar por sí solos, este es el fundamento de cualquier modelo computacional, sin el cual los algoritmos seguirían siendo experimentadores ciegos.
¿Dónde funciona ya la IA en la realidad?
El ejemplo más claro es el diagnóstico por imagen. Un radiólogo revisa decenas de imágenes por turno y puede pasar por alto cambios apenas perceptibles. Sin embargo, el algoritmo no sufre de fatiga, ya que compara la nueva imagen con millones de imágenes anteriores y destaca las zonas sospechosas.
En Moscú, en 2025, los sistemas basados en inteligencia artificial ayudaron a procesar más de 14,4 millones de estudios de imagen, y a principios de 2026, más de 17 millones.
Hoy en día, estos servicios se aplican en 43 áreas clínicas y ayudan a identificar signos de una amplia gama de enfermedades, desde la oncología hasta la osteoporosis.
Al mismo tiempo, el especialista destacó que el algoritmo no establece un diagnóstico, sino que funciona como una "segunda opinión". La decisión final queda en manos del médico.
¿Qué cambia para el médico y el paciente debido a las tecnologías?
Antes, el médico tenía que recopilar información manualmente: los análisis podían estar en un sistema, las imágenes en otro y los extractos en un tercero.
Sin embargo, las tecnologías permiten extraer datos en una sola ventana, donde el sistema forma de antemano una imagen preliminar del estado del paciente. Esto permite tomar decisiones más rápido, reduce la carga del médico, disminuye la probabilidad de errores y reduce el riesgo de agotamiento de los especialistas, según el experto.
El efecto de estos cambios también se nota en la práctica. Por ejemplo, el marcado preliminar de la tomografía computarizada reduce el tiempo de interpretación en aproximadamente un 30%.
En el sistema de salud real, esto tiene un resultado bastante tangible. Cuando un consultorio atiende a más pacientes sin perder calidad, las colas se mueven más rápido, las citas se programan con mayor precisión, el sistema deja de funcionar en modo de equipo de bomberos y pasa a un soporte planificado.
La genómica hace que el tratamiento sea individual
La genética se ha convertido en una dirección separada de la medicina personalizada. Hasta hace poco, la lectura completa del genoma era un procedimiento costoso y largo, disponible para un número limitado de pacientes, pero hoy la situación ha cambiado notablemente.
En octubre de 2025, ya se había formado en Rusia una base de datos de 100 mil genomas secuenciados. Paralelamente, también se redujo el costo del análisis: en promedio, es de alrededor de 80 a 100 mil rublos, dependiendo de los parámetros del estudio.
Cuando un médico tiene acceso al pasaporte genético de un paciente, ve no solo un conjunto de síntomas, sino un mapa biológico. Entiende por qué un medicamento da efectos secundarios y otro funciona de forma silenciosa y precisa, sabe a qué riesgos hereditarios vale la pena prepararse con antelación.
¿Reemplazará la IA al médico?
A medida que la tecnología avanza, surge cada vez más la pregunta de si la inteligencia artificial podrá reemplazar al médico. Sin embargo, en la práctica, no se trata de un reemplazo, sino de una redistribución de tareas, explicó Yegor Kashka.
Los algoritmos asumen las operaciones rutinarias, incluida la búsqueda de datos, el análisis de imágenes y la formación de conclusiones preliminares, mientras que el médico se centra en la toma de decisiones y la interacción con el paciente.